¡Buenos días!
Si hay una tendencia que está dando de qué hablar este año es la vuelta triunfal de los broches. Sí, esos pequeños detalles que muchas asociamos con prendas clásicas o con el estilo de nuestras abuelas… pero que hoy se llevan con una actitud totalmente contemporánea.
En 2026, los broches por fin se han reinventado y han dejado de ser accesorios opcionales para convertirse en protagonistas del look.
Si quieres incorporarlos a tu día a día, ¡te recomiendo no perderte el post de hoy!

Para empezar, vamos con un poco de historia porque los orígenes del broche se remontan a la Antigüedad, cuando se usaban para sujetar prendas antes de que existieran botones o cremalleras.

En la Edad Media y el Renacimiento eran piezas muy elaboradas, a menudo talladas en metales preciosos o engastadas con piedras, y simbolizaban estatus y riqueza.

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, se convirtieron en un clásico indiscutible en el joyero femenino: piezas delicadas que acompañaban cuellos, solapas, chalecos, pañuelos y abrigos.

Con la llegada de la moda minimalista en los 90 y 2000, el broche quedó un poco relegado… hasta ahora.

Hoy regresa con fuerza porque encaja con un movimiento más amplio: el interés por los accesorios con personalidad, que cuentan una historia y elevan incluso los estilismos más sencillos.

Ya sabes que la moda siempre recicla ideas, pero la tendencia de este año va más allá de la nostalgia. Los broches regresan porque:
+ Estamos viviendo un renacimiento de los accesorios de joyería: cadenas grandes, pendientes llamativos y, por supuesto, broches.
+ Buscamos piezas con carácter y significado, no solo elementos ornamentales.
+ El estilo actual premia la personalización del look, y un broche puede transformar un outfit en cuestión de segundos.
+ Vivimos una moda cada vez más individual y expresiva, y el broche permite jugar con materiales, formas y mensajes.

Una de las claves de este accesorio es que no existen reglas rígidas para lucirlo. Se pueden llevar de mil maneras, por ejemplo:
Sobre la solapa
Esta es la forma más clásica —y también la más efectiva— para darle a una americana o abrigo un toque sofisticado.

Te recomiendo elegir un broche de tamaño medio o grande, colores que contrasten con la prenda y mezclar texturas.
En el cuello de una camisa o blusa
Se trata de una forma ultra chic de reinterpretar el estilo preppy. Funciona muy bien con camisas blancas, blusas de seda y cuellos altos.

En este caso, el broche actúa casi como un “collar moderno”, aportando sofisticación sin esfuerzo.
Con bufandas y pañuelos
Una manera ideal de usar broches en temporadas frías es con bufandas o pañuelos. Ya sea para sujetar el tejido, añadir un detalle brillante o jugar con las formas.

Este truco es perfecto para looks de día a día que necesitan un “plus” sin complicaciones.
En abrigos y chaquetas
También funcionan muy bien en prendas de abrigo, especialmente si son minimalistas.

Piensa en un broche geométrico sobre un abrigo camel o un diseño con perlas sobre una chaqueta de punto grueso. Eleva el outfit sin romper la armonía.
Este 2026 los diseños que más están triunfando son los grandes y esculturales, los que combinan oro y plata, los que se inspiran en la naturaleza, las perlas reinterpretadas y las piezas abstractas.

Como ves, la clave está en no tener miedo de mezclar estilos o usar broches en lugares inesperados.
Y si te preguntas si puedes llevar broche y otros accesorios potentes al mismo tiempo, la respuesta es sí, pero con equilibrio. La regla de oro siempre será un elemento protagonista y el resto armónicos.

Si te da un poco de miedo o te parece difícil, te recomiendo empezar por algo sencillo como un broche pequeño sobre una camisa blanca o un diseño metálico sobre un jersey neutro.

Fotos: Pinterest.
Sin duda, este 2026, los broches han pasado de ser un detalle olvidado a un accesorio protagonista de moda.
¡Feliz comienzo de la semana!